LOLA MENTO

Para crear a este personaje me he basado en el sándwich y en el violín.

Nombre del personaje: Lola Mento.

Trasfondo: Lola Mento es una chica de 27 años. Vive en un pequeño apartamento con las paredes azules y con un montón de plantas que no se le da bien cuidar, pero que sigue comprando porque llenan el espacio y dan la sensación de que su vida está mucho más organizada de lo que realmente está. Lola estudió música durante toda su infancia y adolescencia. Su madre, Susana Oria, pianista frustrada, la apuntó a clases de violín cuando Lola tenía 9 años. Por aquel entonces, Lola era la promesa de la familia; tocaba en todos los conciertos, sacaba muy buenas notas y parecía tenerlo todo claro. Hasta que un día, cuando Lola tenía 22 años, decidió dejarlo. No hizo ningún drama por ello, simplemente un día no fue al ensayo, y al día siguiente tampoco. Así, dejó el conservatorio, se mudó a otra ciudad y empezó a trabajar en una cafetería. 

Ahora, 5 años después, sigue ahí. La cafetería en la que Lola trabaja no está mal, tiene compañeros bastante majos y un jefe que no presta demasiada atención. Lola trabaja sin ganas, pero con mucha eficacia. Se ha vuelto muy buena fingiendo que está bien. Durante sus descansos, siempre se prepara el mismo sándwich: pan, tomate, lechuga y jamón. No lo cambia nunca. Dice que es porque le gusta, pero en realidad es porque le da una sensación de control. Si todo lo demás va mal, al menos el sándwich sabe igual de bien.

Lola tiene un hermano mayor, Esteban Dido, que vive en otro país. Se llevan bien, pero no hablan mucho. Esteban siempre le dice que no puede estar esperando a que algo cambie sin hacer nada, y a Lola le molesta que se lo diga porque tiene razón.

Motivaciones: Lola no tiene ninguna gran meta. No quiere ser famosa, ni rica, ni especial. Lo único que quiere es dejar de sentir que se le escapa su propia vida mientras finge que no le importa. Le encantaría volver a tocar el violín, pero el miedo a enfrentarse a lo que dejó atrás le frena. Le asusta comprobar si de verdad ha perdido el gran talento que tenía, o peor aún, si sigue teniéndolo, pero no sabe qué hacer con él.

Arco del personaje: Un día, aparece un nuevo cliente en la cafetería donde trabaja Lola; Solomeo Paredes, un sacerdote joven, tranquilo y amable. Lola no cree en nada, pero algo en él le genera mucha curiosidad. Solomeo se convierte en un cliente habitual y empiezan a hablar cada día un poco más hasta entablar una amistad. Lola se sorprende de lo fácil que le resulta contarle cosas que normalmente se calla. Unas semanas después, Solomeo se deja en la cafetería una carpeta con 6 partituras. Al hojearlas, Lola siente algo raro. Esa misma noche, saca su violín del armario después de 5 años, lo limpia, cambia las cuerdas y toca una sola nota. La sensación que tiene Lola de volver a tocar es demasiado intensa para ignorarla. 

Desde entonces, Lola toca todas las noches. Lo hace solo para ella, sin la intención de mostrarse. Con el tiempo, Lola se lo cuenta a Solomeo y este le propone tocar en una celebración del barrio. Lola acepta. El día del concierto, se equivoca a mitad de la canción, pero aún así, el público la aplaude igual. Ese momento le hace darse cuenta de que puede equivocarse y aún así sentirse viva. Poco a poco, Lola va introduciendo pequeños cambios en su vida; prueba sándwiches diferentes, llama a su hermano Esteban más a menudo y empieza a componer de nuevo y a tocar con otros músicos aficionados. Solomeo se marcha de la ciudad por trabajo, pero su relación deja una huella muy profunda en Lola, no ha venido para salvarla, solo le enseña que no necesita ser perfecta para poder seguir adelante.

Lola no se convierte en una artista reconocida ni transforma su vida por completo, pero encuentra algo mucho más valioso; una sensación de calma y de control sobre sí misma.
















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